jueves, 18 de febrero de 2016

La comunidad del Anillo una Película Xxx

A lo lejos se veía el gran edificio de varios pisos y una entrada repleta de bultos que parecían humanoides disfrazados de hombres, entre más me iba acercando podía sentir el perfume refinado de sus trajes, el olor a “macho” alfa mezclado con el agridulce sabor de las manzanas en otoño.
Las noticias eran frescas en aquella fila, algunos se miraban a través de los espejos del edificio y no podían soportar la mirada de aquella “loca despavorida”, vestida de rosado con olores extravagantes y escarchas en la cara.
Sin más discursos las puertas se abrieron y todos fueron entrando; pues en últimas todos veníamos a lo mismo, buscando un rinconcito para mitigar nuestros días de arduo trabajo y vidas desbordadas por el incandescente deseo que genera lo pornográfico de la vida pública.  
Mis experiencias se fueron ampliando cuando en aquel video Triple Xxx había tres figuras. Eran tres hombres entre los 50 y 60’s. Uno de ellos quien jugaba con uno de los más evidentes juguetes sexuales de aquel lugar, me miró.  Este procurado hombre tenía un juguete muy sagrado, donde había toda clase de indicaciones para evitar la masturbación a manos de otros hombres. En una de sus páginas habían figuras de hombres atados y castigando sus más carnales deseos con alambres de púas.
La dominación sin duda era lo suyo, yo me acerqué poco a poco y le tomé por la espalda, y sin darme cuenta me invitó a entrar en acción. Eres una bella y escarchada y yo sonriendo me hice pasar por la más afortunada.
Una que en estos trotes no sabe que a los 60’s la sexualidad toma otra connotación o quizás una nunca tuvo el derecho a educarse, sobre esos malabares de la vida. Una lo aprendió por herencia y experiencia. -Ja mijito!,   lo que son las bondades desbordadas de eso que llaman sexual.  -Ay virgencita del Carmen!!! ¿Qué es todo eso sumercé?  -grité despavorida.
-Es mi sexo impotente que con aceites intento resucitar.
Aquella había sido la respuesta del “Daddy” consevador.
-Ay! ¿Pero sumercé que tengo que hacer yo acá, le soplo el incienso?, ¿le tapo ese hueco? ¿Y eso qué es?
Entre sus manos se deslizaba un aceite que olía a incienso de iglesia y a velas derretidas, sus frases se entendían levemente en mis oídos entre un latín de iglesia y oraciones que invitaban a la purificación mientras el aceite se le deslizaba por entre las arrugas de su amorfo cuerpo.
-No a la educación sexual, No al condón, No a las aberraciones, No a los putos de la prostitución, No al aborto, No al matrimonio entre dos hombres y No a la adopción por un maricón.
Sus rezos se hacían cada vez más fuertes más públicos y todo parecía un pulpito de predicación. Su sexo nunca resucito, y a mi toditito se me entumió.
En aquella bacanal fiesta de repente vi un segundo hombre, quien en su hamaca se acariciaba y se excitaba y sin concentrarse en nada de lo que pasaba a su alrededor, mandaba fotos desnudo a su víctima, el muy  acosador. Seguramente no estaba interesado en hombres, pero desde allí encontraba al poder muy amañado el susodicho predador.
Cuando di un paso al frente vi a un tercer hombre, este estaba desnudito como el milagroso le trajo al mundo, inclusive había desnudado sus más profundos secretos y sus deseos frente a una grabación. Claro todo estaba siendo promocionado por otra víctima del machismo cabrón, en un país donde para demostrar que siendo mujer o marica puedes llegar a ser campeón, se necesita descreditar al otro u a la otra, desde su género, su raza o su orientación.
No mi querida periodista el de los aceites sigue haciendo de las suyas en aquel rincón, sigue acariciando sus libros mientras que las y los de 16 añitos siguen acariciando   barriguitas. Quizás solo sea una herencia desprendida de San José y la virgencita de la sumisión. Porque desde ahora es mejor decir chao al “Polocho”, chao al amigo bigotón y chao hasta el condón. Que en este edificio es mejor hacer sexo sin “protección” que hablar de prostitución, aborto y métodos de prevención.
Bien sea en la iglesia, la policía, el senado o cualquier otra institución siempre habrán historias de sexo, drogas y prostitución, por qué donde hay machos machistas, siempre tendremos a la mesa noticias de esta dimensión somos chivos expiatorios los maricas, las mujeres y las minorías de este juego perverso de los medios de comunicación.  
-ohlàlàlà Je ne sais pas qu’est-ce que je fais ici ! je ferme la fenêtre des infos, je ferme mon ordi et je vais réfléchir.
Finalmente, fui saliendo de aquel edificio perdido entre el pacifico y el atlántico, donde un escándalo sexual vende más que unos niños muriendo de hambre en la Guajira o El César, donde la noticia vende solo si trata de drogas, putas, los maricones o las mujeres violadas y asesinadas en los rincones. De todas maneras, estos son los chivos expiatorios de un sistema machista de cabrones, quienes prefieren regalar una biblia que poner dispensadores de condones, prefieren huérfanos a familias diversas con muchos valores.

Chao mis queridos lectores se despide la “loca despavorida” esa que hoy se puso un corbatín, falda y tacón pa’ metérsele en la cama al pro-cura godo juguetón quien  muy feliz en medio de todos sus rezos olvidamos en aquel rincón. Chao mis amigos lectores no nos perdamos en las pendejadas y miremos con otros calzones estas tochadas.

                                                                                                                                  Monsieur Corbatín.

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