A lo lejos se veía el gran edificio de varios
pisos y una entrada repleta de bultos que parecían humanoides disfrazados de
hombres, entre más me iba acercando podía sentir el perfume refinado de sus
trajes, el olor a “macho” alfa mezclado con el agridulce sabor de las manzanas
en otoño.
Las noticias eran frescas en aquella fila,
algunos se miraban a través de los espejos del edificio y no podían soportar la
mirada de aquella “loca despavorida”, vestida de rosado con olores
extravagantes y escarchas en la cara.
Sin más discursos las puertas se abrieron y
todos fueron entrando; pues en últimas todos veníamos a lo mismo, buscando un
rinconcito para mitigar nuestros días de arduo trabajo y vidas desbordadas por
el incandescente deseo que genera lo pornográfico de la vida pública.
Mis experiencias se fueron ampliando cuando en
aquel video Triple Xxx había tres figuras. Eran tres hombres entre los 50 y
60’s. Uno de ellos quien jugaba con uno de los más evidentes juguetes sexuales
de aquel lugar, me miró. Este procurado
hombre tenía un juguete muy sagrado, donde había toda clase de indicaciones para
evitar la masturbación a manos de otros hombres. En una de sus páginas habían
figuras de hombres atados y castigando sus más carnales deseos con alambres de
púas.
La dominación sin duda era lo suyo, yo me
acerqué poco a poco y le tomé por la espalda, y sin darme cuenta me invitó a
entrar en acción. Eres una bella y escarchada y yo sonriendo me hice pasar por
la más afortunada.
Una que en estos trotes no sabe que a los 60’s la
sexualidad toma otra connotación o quizás una nunca tuvo el derecho a educarse,
sobre esos malabares de la vida. Una lo aprendió por herencia y experiencia.
-Ja mijito!, lo que son las bondades
desbordadas de eso que llaman sexual.
-Ay virgencita del Carmen!!! ¿Qué es todo eso sumercé? -grité despavorida.
-Es mi sexo impotente que con aceites intento
resucitar.
Aquella había sido la respuesta del “Daddy”
consevador.
-Ay! ¿Pero sumercé que tengo que hacer yo acá,
le soplo el incienso?, ¿le tapo ese hueco? ¿Y eso qué es?
Entre sus manos se deslizaba un aceite que olía
a incienso de iglesia y a velas derretidas, sus frases se entendían levemente
en mis oídos entre un latín de iglesia y oraciones que invitaban a la
purificación mientras el aceite se le deslizaba por entre las arrugas de su
amorfo cuerpo.
-No a la educación sexual, No al condón, No a
las aberraciones, No a los putos de la prostitución, No al aborto, No al
matrimonio entre dos hombres y No a la adopción por un maricón.
Sus rezos se hacían cada vez más fuertes más
públicos y todo parecía un pulpito de predicación. Su sexo nunca resucito, y a
mi toditito se me entumió.
En aquella bacanal fiesta de repente vi un
segundo hombre, quien en su hamaca se acariciaba y se excitaba y sin
concentrarse en nada de lo que pasaba a su alrededor, mandaba fotos desnudo a
su víctima, el muy acosador. Seguramente no estaba interesado en hombres, pero
desde allí encontraba al poder muy amañado el susodicho predador.
Cuando di un paso al frente vi a un tercer
hombre, este estaba desnudito como el milagroso le trajo al mundo, inclusive
había desnudado sus más profundos secretos y sus deseos frente a una grabación.
Claro todo estaba siendo promocionado por otra víctima del machismo cabrón, en
un país donde para demostrar que siendo mujer o marica puedes llegar a ser
campeón, se necesita descreditar al otro u a la otra, desde su género, su raza
o su orientación.
No mi querida periodista el de los aceites sigue
haciendo de las suyas en aquel rincón, sigue acariciando sus libros mientras
que las y los de 16 añitos siguen acariciando
barriguitas. Quizás solo sea una herencia desprendida de San José y la
virgencita de la sumisión. Porque desde ahora es mejor decir chao al “Polocho”,
chao al amigo bigotón y chao hasta el condón. Que en este edificio es mejor
hacer sexo sin “protección” que hablar de prostitución, aborto y métodos de
prevención.
Bien sea en la iglesia, la policía, el senado o
cualquier otra institución siempre habrán historias de sexo, drogas y
prostitución, por qué donde hay machos machistas, siempre tendremos a la mesa
noticias de esta dimensión somos chivos expiatorios los maricas, las mujeres y
las minorías de este juego perverso de los medios de comunicación.
-ohlàlàlà Je ne sais pas qu’est-ce que je fais ici ! je ferme la fenêtre
des infos, je ferme mon ordi et je vais réfléchir.
Finalmente, fui saliendo de aquel edificio
perdido entre el pacifico y el atlántico, donde un escándalo sexual vende más
que unos niños muriendo de hambre en la Guajira o El César, donde la noticia vende
solo si trata de drogas, putas, los maricones o las mujeres violadas y
asesinadas en los rincones. De todas maneras, estos son los chivos expiatorios
de un sistema machista de cabrones, quienes prefieren regalar una biblia que
poner dispensadores de condones, prefieren huérfanos a familias diversas con
muchos valores.
Chao mis queridos lectores se despide la “loca
despavorida” esa que hoy se puso un corbatín, falda y tacón pa’ metérsele en la
cama al pro-cura godo juguetón quien muy feliz en medio de todos sus rezos
olvidamos en aquel rincón. Chao mis amigos lectores no nos perdamos en las
pendejadas y miremos con otros calzones estas tochadas.
Monsieur Corbatín.
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